Muchas veces somos incapaces de voltear a ver el cielo por miedo a la realidad, porque sabemos que en ella, esta la única respuesta a todos nuestros problemas, el único lugar que siempre esta disponible pero que pocos lo hayan visible, un lugar en donde las diferencias no existen, el único lugar en el que los orgullos y los prejuicios no son una solución, un lugar en el que todos dejan de ser juzgados para pasar a ser escuchados, un lugar en el que lo único que fluye es armonía, dulzura y paz.
Un refugio en donde podemos cantar, bailar, reír, gozar, brillar en lo más profundo del cielo, un lugar en el cual nuestras alas dejan de ser prisioneras de nuestro propio infierno para abrir sus esplendorosas alas y volar hacia lo más profundo de nuestro interior y convertirse así, en la más pura de las almas.
Cielo, dulzura asulada, sus resplandecientes rayos iluminando lo más oscuro de nuestras almas y encontrando en ellas un nuevo amanecer, que el destino tiene preparado para su cada quien.
hola mariana!..
ResponderEliminarte acabo de encontrar y me encantoo esta publicacionn.. simplemente me fascino!.. y creo no importa la edad, escribes muy bien:)